La visibilidad de las mujeres en el sector IT: la experiencia de algunas #avanttic_girls

Este año, en mi ya tradicional post del Día de la Mujer, he querido compartir algunas de las reflexiones extraídas de las entrevistas realizadas a cuatro #avanttic_girls. Vamos a ver si mujeres “de la casa”, tan aparentemente distintas entre sí, responden lo mismo a ciertas cuestiones. Antes de continuar… ¡muchas gracias Xenia García, Mònica Martínez, Carmen Benito y Mireia Marquet por decir que sí, por participar en esto! Vuestras experiencias nos ayudan a mejorar, a crecer y a dar más visibilidad a las mujeres en el sector IT.

 

Lo que tienen en común

Las cuatro han tenido formación técnica: tenemos a una bióloga, una ingeniera informática y dos técnicas superiores en informática de gestión y empresarial. Sólo una de ellas ha “mamado” esto en su casa, así que su interés por la tecnología y la ciencia fue más bien espontáneo.

 

Ya en su etapa formativa vieron que no existe “equidad numérica” ya que la gran mayoría de estudiantes eran chicos, es decir que la diferencia de proporción entre hombres y mujeres en el sector IT ya viene dada desde la etapa formativa y es “desgraciadamente normal” que esta diferencia se mantenga en la etapa profesional. Todas consideran que hoy en día sigue habiendo diferencias en la proporción de hombres y mujeres en el ámbito laboral, que “es una desigualdad numérica evidente”, dice Mireia, aunque “se acercan cada vez más los extremos, quizás en estos últimos tres años”, según Xenia. Carmen afirma que “las diferencias de proporción provienen de mucho antes, de los roles arraigados, de los valores que recibimos cuando somos niñas y niños, y eso afecta al ámbito laboral”. Mònica incluso va más allá al hablar de esta diferencia de proporción y comenta: “sigo asistiendo a reuniones en las que estoy yo sola con 10 o 12 hombres” y añade: “a medida que los roles tienen más responsabilidad, menos mujeres te encuentras”.

 

Es complicado que haya igualdad numérica en cargos técnicos y de responsabilidad si partimos de una “muestra” en la que ya de base hay diferencias. Lo que sí es posible es no añadir variables discriminatorias que hagan reducir aún más la representación de la mujer en este tipo de roles.

 

El techo de cristal existe

El techo de cristal se refiera a los límites en la carrera profesional y económica que tienen las mujeres por el simple hecho de serlo. Es de cristal porque es invivible en el sentido de que no es explícito, pero aun así se da. La experiencia de nuestras cuatro protagonistas con el techo de cristal es algo distinta…

 

Xenia sabe que existe aunque reconoce que ella no lo ha vivido y cree que “se ha hecho clic”, que una generación ha hecho que las cosas empiecen a cambiar y que “este techo es cada vez más débil”. Mireia cree que “es un techo que se puede romper, siendo firme en lo que crees y en luchar para conseguirlo a pesar de todos los impedimentos que podamos encontrar por el camino”. Carmen confiesa: “choqué de lleno con el techo de cristal y eso me hizo avanzar aún más”. Carmen, a quien todos y todas en avanttic daríamos el calificativo de luchadora y segura de sí misma, tuvo que oír aquello que no te puedes creer que vayas a oír: “eres mujer, te puedes quedar embarazada, tu trabajo nunca será el mismo”.

 

Que el techo de cristal existe es una realidad. Hay quien topa con él y quién no, pero es como mínimo significativo que estemos hablando de este tipo de limitaciones impuestas en pleno 2021.

 

La conciliación es cosa de mujeres

¿A alguien más le ‘chirría’ este titular? Porque a veces pienso que ‘debo ser yo”… Por suerte, nuestras entrevistadas me cuentan lo que piensan al respecto:

 

Mireia me recuerda que entró en avanttic con una jornada de 6 horas semanales y que esto era una condición indispensable para ella y, al mismo tiempo, por la cual la rechazaban en otros procesos de selección. Me confiesa que necesitaba esta jornada para cuidar de sus hijos y de hecho la ha mantenido estos casi ocho años en la empresa -aumentando a 8 horas en los períodos que era necesario hacer un sobre esfuerzo-. Hace unos cinco años que coordina un equipo, formado al 75% por mujeres.

 

Mònica ve la conciliación desde otro prisma. O desde otra cara del prisma. “Parece que sólo tienes derecho a conciliar si eres madre”, dice, y defiende que tanto si eres mujer con o sin hijos como si eres hombre con o sin hijos, deberíamos tener el mismo derecho a conciliar. Para formarnos, para hacer deporte o para “estar en el sofá de casa sin hacer nada”.

 

Entonces, ¿conciliar no va de hijos? Quizás no, pero hay experiencias para todo. Carmen nos cuenta la suya: decidió no ser madre (de momento) para poder crecer profesionalmente. Entendiendo que ser independiente implicaba tener una buena carrera profesional y que, para conseguirla, no podía priorizar su maternidad.

 

Qué difícil es a veces algo que debería ser sencillo: vivir, trabajar y conciliar.

 

Ellas

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