La esencia de un equipo

En algún sitio escuché que nuestra identidad personal es el aroma que dejamos al salir de una habitación, y… ¡Me encanta! Porque creo que lo define a la perfección. Siguiendo con el símil, quizás una de las cosas más complicadas en la vida diaria es no perder ese aroma o, al menos, lograr que no pierda potencia entre la sociedad, el ritmo de vida, las circunstancias… Trasladándolo al ámbito laboral, y más concretamente al de los Recursos Humanos, esto se vuelve aún más complicado: alguien llega a una compañía donde esa fragancia ya está marcada, y tiene que intentar adaptarse o, mejor aún –esto sería lo realmente idílico- hacer que su aroma complemente y amplíe al que ya está presente.

 

Cuando cualquier persona se incorpora a una nueva empresa y entra en contacto con sus compañeros comienza un proceso de destilación que consiste en separar los componentes para encontrar la esencia. Si este proceso se lleva a cabo con éxito habremos llegado al punto perfecto, a lo que se llama notas de corazón o cuerpo. Es decir, a aquellas notas que identifican al perfume, a las que resultan esenciales para decantarnos por la fragancia. Si estas notas de corazón cuadran y se complementan con nuestro propio aroma, si con la llegada de cada nuevo aroma se reajustan las proporciones, si se da un tiempo de maceración adecuado, se consigue un perfume perfecto. Pero… hace falta algo más…

 

Si los miembros de una empresa son cada uno de los aromas, RRHH somos los fijadores y solventes, la parte encargada de disminuir la velocidad de evaporación del perfume y de aumentar su permanencia en la superficie donde se aplica. Y, ¡creedme!, no es una tarea nada fácil, la competición es muy dura.

 

¿Cómo lo hacemos? Quizás el secreto sea simplemente la sencillez de nuestro olor, las notas clásicas que encajan con todo tipo de aromas. La intensidad de lo leñoso, lo refrescante de lo mentolado, lo innovador de lo cítrico y lo familiar de lo floral. Las notas de fondo que son las que más perduran, las que quedan en el recuerdo olfativo, y las que facilitan que nuestro equipo se mantenga. O que, llegado el momento de marchar, nos referencie.

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